capítulo 3

Las fichas de Panini y una sonrisa momentánea

El Samu puede escribir un capítulo completo o componerse unas líneas de un buen rap con las cinco operaciones que ha tenido.

A su edad ha sentido el mareo, la somnolencia y el cuerpo dormido que la anestesia, de por sí, brinda.

Los calambres en su fémur, la pesadez de los tobillos y rodillas, y el sentir fracturada su cadera completan un combo poco agradable de la exostosis, que no sabe a gloria como una hamburguesa con papas y gaseosa. Sin dudarlo, tiene el sabor feo de un dolor médico.

Para los días que estuvo hospitalizado en el cuarto piso del instituto, esperando que le hicieran la cirugía de la cadera izquierda que no estaba en los planes de nadie, se aprendió el horario del cambio de turno.

Jugaba a adivinar qué enfermera estaría pendiente de él y, cuando llegaban a presentarse las del turno, les contaba con pelos y señales cómo tenían que moverlo y dónde no lo habían chuzado.Pero, de vez en cuando, no hablaba.

—Hoy no quiero hablar, así que por favor no me preguntes cómo me siento.

Sus justificados silencios se interrumpieron por unas fichas que estaban en furor. Se trataba del álbum Panini del Mundial de Fútbol 2026, que logró distraerlo mientras no podía pisar el suelo con sus pies.

—Vamos a jugar a adivinar el equipo donde juega cada jugador. Yo revuelvo las fichas, tú me dices cuándo pare y tienes que adivinar el que quede en mi mano —propuso, a duras penas sabia dónde juega Lamine Yamal.

Por supuesto, no faltaron jugadores de países asiáticos, africanos y algunos europeos con nombres difíciles de pronunciar. Justo ahí aparecía el momento de las pistas.

—Juega en un equipo inglés que es conocido.

—Juega en un equipo de Irán que ya hemos dicho su nombre.

Las pistas que daba no parecían tan sencillas ni tan claras, una relación justa con lo complejo que es la exostosis.

Mientras él me daba las pistas, se me ocurrió unir palabras que dieran una frase medianamente chistosa. “Opina-sola”, “dormí-sola” y “come-pasta” causaban que, así fuera por tres segundos, Samuel se riera, mientras llegaba el dolor en su pierna izquierda que le recordaba lo que estaba pasando.

—Papi,  hace rato dijimos cómo se llamaba el equipo y su mala memoria lo va a hacer perder —afirmó  mientras se daba cuenta de que ganaba la partida de adivinar el equipo de los jugadores de Panini, pues de sus cinco opciones acertó en cuatro. Su contrincante solo sumó dos.

—Papi, jugaba en el Tractor FC, ya lo habíamos dicho —dijo el Samu. Logró celebrar su victoria en un juego que tenía su primera versión,su contrincante no pudo adivinar el equipo de un jugador Iraní.

En su mirada vi que existen celebraciones que pueden parecer aburridas, pero que por dentro están curando un dolor que la sonrisa por muy corta que sea alivia.

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